Receta de krichlat marroquí

 Esta receta de Los Krichlat, unos deliciosos panecillos marroquíes de anís y sésamo, es otra de mis recetas fetiches por varias razones: son muy fáciles y rápidos de hacer, quedan tiernísimos y sirven tanto como pan dulce para desayunar o merendar como para hacer hamburguesas. ¡Tan solo hay que cambiar la cantidad de azúcar!

Os animo a que los probéis, de verdad os van a encantar.



Para la masa

  • 210 g de harina de fuerza**
  • 50 g de azúcar**
  • 100 ml de leche entera templada
  • 55 g de huevo (1 huevo L)
  • 40 g de mantequilla en punto pomada
  • 12 g de levadura de panadería fresca (o 5 g de levadura seca)
  • 1 cs de agua de azahar***
  • 2 cc colmadas de anís en grano
  • 2 cc de semillas de sésamo tostado
  • 1 pizca de sal
  • medio vaso de aciete de girasol

Para la cobertura

  • 1 yema de huevo
  • 1 cs de agua de azahar
  • Semillas de sésamo tostado

 En un vaso, diluimos la levadura en la leche templada y dejamos reposar 5 minutos.

En un bol grande, juntamos todos los ingredientes de la masa (las harinas tamizadas, el azúcar, las semillas, la sal, la leche con la levadura, el agua de azahar, el huevo y la mantequilla) y amasamos unos diez minutos.

Nota: es una masa bastante pegajosa, ¡por eso los panecillos salen tan tiernos! Nunca añadáis más harina. Veréis que al amasarla, la masa poco a poco se hace menos pegajosa. Si lo preferís podéis usar un robot amasador provisto del gancho. En este caso, amasad a velocidad mínima durante 8 o 10 minutos.

Formamos una bola y colocamos la masa en un bol limpio untado de aceite. La tapamos con un trapo limpio y la dejamos fermentar unas 2 horas en un lugar más bien caliente y libre de corrientes (dentro del horno con la luz encendida, por ejemplo). Tiene que doblar de volumen.

Transcurrida la primera fermentación, desgasificamos ligeramente la masa y la dividimos en 8 partes iguales (unos 60 g cada una).
Nos untamos las manos con aceite (no debemos usar harina) y boleamos (formamos bolas redondas). Colocamos cada bola encima de una placa cubierta de papel de horno, dejando un espacio prudente entre cada porción.
Dejamos fermentar nuestros panecillos aproximadamente 1 hora (hasta que casi doblen de volumen).

Justo antes de hornearlos, los pintamos con la yema mezclada con agua de azahar, espolvoreamos con semillas de sésamo tostado y horneamos a 180 ºC con aire y calor arriba y abajo de 12 a 15 minutos. Tienen que estar doraditos pero muy tiernos.
Los dejamos templar encima de una rejilla.

Los podemos tomar templaditos, ¡están de muerte! Y como pan de hamburguesa son lo más.

Como cualquier producto de bollería, su vida útil es limitada por lo que es mejor consumir los Krachel rápidamente. Si se os han secado un poco, los podéis calentar 20 segundos en el microondas.



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